Festival de verano en el Teatro Griego de Barcelona

El Teatro Griego de Barcelona, situado en la montaña de Montjuic, no es un teatro griego en el sentido de “griego hecho por los antiguos griegos”. Es un teatro moderno fruto de un “reciclaje”. El año 1929 se celebró en Barcelona la Exposición Internacional y se ocupó la montaña con equipamientos nuevos, entre ellos muchos edificios. La piedra para construirlos se sacó de una cantera situada por encima de lo que es hoy el Pueblo Seco, y acabadas las obras quedó un bache importante. Inspirados en el Teatro de Epidaure (siglo IV a.C.) los arquitectos Reventós y Rubió Tudurí decidieron aprovechar el agujero y construir esta joya donde anualmente se celebra el Festival Griego que este años cumple cuarenta años.

Hoy en el festival se hacen muchos tipos de espectáculos, pero yo sólo hablaré de teatro y, a diferencia de los primeros años, ahora el festival ocupa un puñado de teatros de todo Barcelona, no sólo el hemiciclo de Montjuic.

Las Brujas de Salem

Este fue el espectáculo inaugural, una pieza de Arthur Miller, autor comprometido con la sociedad, que recreó este hecho histórico de finales del XVII sucedido en Massachussets para denunciar la caza de brujas del senador McCarthy, contra comunistas en los EEUU. A mí no me convenció, pienso que el director Andrés Lima se equivocó en el planteamiento y la puesta en escena quedó ridícula en la inmensidad del escenario del Griego, pero es que después se tenía que traer a un teatro de Madrid… y tenía que caber. La comento porque fue la función inaugural.

La Fuerza Oculta

Ahora me acabo de poner derecho y me he sacado el sombrero. Este espectáculo lo recordaremos tiempo, como recordamos las Tragedias Romanas que nos trajo el mismo director a otro Griego: Ivo Van Hove, el director de la compañía Tonelgroep Amsterdam. Es la adaptación de una novela en que se expone el fin de un mundo, el colonialismo, situado a las Indias orientales holandesas, el choque y el derrumbamiento del antiguo sistema. Pasa en la época del monzón y llueve, llueve continuamente incluso dentro del escenario del Teatro Libre, y de repente hay un tsunami que nos salpicó de agua hasta la fila nueve. Buenísimo todo: texto, dirección, actuaciones y espectaculares efectos especiales.

Lehman Trilogy

Otra imprescindible de este Griego. Stefano Massini, a quien ya pudimos valorar en dos obras la temporada anterior (Creo en un solo Dios y Mujer no reeducable). Escribió esta obra monumental explicando la trayectoria de la banca familiar Lehman, responsable de la crisis mundial, desde la llegada de Baviera en los Estados Unidos de Henry en 1844 hasta el crack del 2008. Muy adaptada y dirigida por Roberto Romei, sabiamente acortada, porque el original dura unas siete horas, pero sin perder cosas importantes por el camino. Esta la hicieron en la Villarroel.

Birdie

Una joya en la Sala Hiroshima, especializada en teatro y danza alternativos. La Agrupación Señor Serrano ya nos tiene acostumbrados a sus montajes de crítica social hecho de una manera lúdica. Cuando entramos en la sala parece que alguien ha hecho “el pesebre” a pesar de ser en julio, un tierra sembrado de figuretes de plástico, camiones de juguete, muñecos comprados en “el chino”… pero Birdie nos habla de emigración y de emigrantes parados encima de una valla altísima coronada de una alambrada.

El Apestado

Otra obra donde llovió dentro del escenario, esta vez en La Seca, donde Jordi Oriol (no es infrecuente en él) nos sorprendió con un espectáculo mágico. Calibà y Ariel, de la Tormenta de Shakespeare, han sido liberados y se los ha dado el don de la palabra, pero también aislados, como Orán, la ciudad murallada de La Peste de Albert Camus. Aquí se empieza a mezclar todo. Este Calibà emite sueños continuamente buscando palabras y Ariel lo acompaña al piano, y de repente en un arrebato sacan la tapa del instrumento y Calibà se lanza adentro, y resulta que es como una bañera, pleno de agua que se continúa llenando porque no para de llover. Y el arpa, y las cuerdas, y los martillos… Misterio; sólo hay agua y aquel tonto sumergiéndose.

Joana 2015, Batalla Campal

En el Teatro Eòlia degustamos uno de los bombones de este Griego, un work in progress creado por Pablo Ley, dramaturgo, Raquel Ferri, actriz, Ester Villamor, directora y Javier Gamazo, compositor. En un pueblo de la Vall d’Albaida vive Joana, una adolescente que no para nunca quieta; es vital y entusiasta. En su espacio hay mil cosas, una camiseta de Superman, un conejito de peluche, una espada de madera… Un día siendo una voz que le dice que tiene que salvar el mundo, y coge la espada de madera y se va, igual que Juana De Arco.

Naturalmente de obras se han hecho y se hacen todavía muchas más. Me he centrado en estas que me impactaron y quizás me he centrado un poco en salas pequeñas y alternativas, pero es que en Barcelona hay muchas y muy buenas. Entre el Teatro Nacional de Cataluña y el Libre de Montjuic, en los dos extremos de la ciudad, hay vida teatral, mucha, y vale la pena tenerla en cuenta.

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